From Wikileaks

Jump to: navigation, search

Wikileaks: Venezuelan ambassador Freddy Balzan emails 2005-2008

← Previous messages by date •  Next message by date →

  • To: "potero" <potero@rhc.cu>
  • Subject: EL LARGO CAMINO HASTA VIENA, por Jorge Gómez Barata
  • From: Pedro Martínez Pírez <pmpirez@rhc.cu>
  • Date: Fri, 12 May 2006 18:02:44 -0400

Title: LA MUSICA QUE NO QUERRAN ESCUCHAR EN VIENA

EL LARGO CAMINO HASTA VIENA   

                                                               Jorge Gómez Barata

Quinientos catorce años atrás, Europa y América se encontraron por primera vez. El gran equivoco comenzó en El Caribe por donde el catolicismo, el castellano y la civilización entraron al Nuevo Mundo. Fue un accidente histórico que nos atravesó en el camino de un Almirante que pudo pasar de largo.

Aunque no era un militar ni venía a invadir, Colón no perdió la oportunidad. Hincó su rodilla en tierra ajena, clavó bandera y cruz, celebró misa, redactó un acta y jugando a ser Dios, tomó posesión de las tierras y de las personas, despojándolos de cualquier identidad. Nunca preguntó quiénes eran ni cómo querían ser nombrados, los llamó indios. 

Los 60 millones de habitantes que entonces vivían en América  hacían aquí lo mismo que los europeos en Europa: trabajaban y amaban, habitaban pueblos y ciudades, hacían la guerra y descifraban los enigmas de la naturaleza, adoraban dioses de su invención, hablaban sus lenguas,  educaban a sus hijos y vestían a la moda, de acuerdo al clima.

Los europeos lo desconocieron todo. Llamaron jergas a sus leguas, paganas a sus creencias, harapos a sus ropas y los obligaron a cubrir sus vergüenzas. El “descubrimiento” devino frontera en el tiempo. Se decretó “borrón y cuentan nueva”. La tierra y las gentes se quedaron sin pasado, cultura ni tradiciones. Hubo que comenzar desde cero, sin proyecto ni precedentes.

Como los nativos eran pocos y débiles, trajeron a otros de todas partes que cargados de cadenas, llegaron con lo único que no podían quitarles: lengua, música, ídolos, fantasías, angustias y frustraciones. Desde entonces fuimos: blancos, indios, negros, moros, amarillos, cholos y mulatos. Con todo a cuesta y arcilla de los tiempos quisimos modelar republicas, nos salieron caricaturas.

Nuestra primera creación fue una raza enérgica, pintoresca y arbitraria: los criollos un tronco de raíz híbrida de donde salieron patriotas y oligarcas que habitaron una geografía que contiene todos los climas, accidentes y maravillas, llena de países con nombres de santos y de símbolos: América por Américo y Colombia por Colón, Salvador por la buena suerte y Santo Domingo por el día feliz, Venezuela por ser diminutivo de Venecia y, afortunadamente Cuba por los indígenas y La Habana por un cacique llamado Habaguanex.

Las riquezas eran y son tan inmensas que alcanzaban para tomar y llevar. Europa asumió a América como botín de una guerra que nunca libró y progresó con el oro de México y la plata de Potosí, la papa, el maíz y el tomate, los cueros y las maderas preciosas que eran tantas que como el petróleo, quinientos años después, abundan todavía.

De aquel que fue un mundo real–maravilloso, nos tocó lo real. Unas coplas sintetizaron el drama: “Las penas y las vaquitas van por la misma senda ⁄  Las penas son de nosotros ⁄  Las vaquitas son ajenas…” 

Al crecer, todo nos pareció injusto, certidumbre a la que llamamos, toma de conciencia. Tratamos de corregir la historia. La independencia fue el camino. Cuando tuvimos banderas, no teníamos países, sino factorías gringas regidas por calendarios pletóricos de efemérides que aludían a batallas que nadie quería recordar y panteones nacionales, plagados de héroes perecidos, unos a manos europeas otros por la oligarquía, mas todos muertos.

Nadie sabe si la inventó Europa o es creación nuestra pero con la independencia llegó la oligarquía, un trípode maldito de terratenientes, curas y militares, que sobreviven hasta hoy. Algo se logró: adquirimos conciencia nacional, lo cual exactamente significaba saber que no éramos naciones, tratamos de crearlas. Un literato en estado de gracia, creó una bella expresión. “La unidad de lo diverso”. Es mentira. La unidad escasea y tanto elogio a la diversidad estorba.

Hoy Europa y América se encuentran otra vez y aunque nadie sabe exactamente para qué, excepto los que están conscientes de que es otra batalla por librar, no contra Europa sino a favor de nosotros mismos. 

Para turismo Viena es un buen lugar porque, aunque desde allí no se ve el mar, hay un río llamado Danubio para el que se componen los delicados valses vieneses, como aquellos que el inspirado Juventino Rosas, dedicaba lo mismo a Cuauhtémoc que a un río, a un manantial o una mujer.

El evento en Austria, no es el de una Europa negrera y esclavista con una América ingenua e indefensa. Todos hemos crecido y debiéramos estar listos para la ocasión. Antes de con Europa, América Latina ha de encontrarse consigo misma, entonces, la Unión Europea se juntará con la América Latina unida. De eso se trata. 


This message is part of a particular mailbox provided at WikiLeaks and it should be discussed here. See also .

← Previous messages by date •  Next message by date →


Retrieved from "Wikileaks"
Personal tools